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"LA
PRINCIPAL responsabilidad
social de la empresa está centrada en la obligación
que tiene de efectuar una buena administración,
de fabricar buenos productos y prestar buenos servicios,
de cumplimiento con los derechos de los trabajadores,
de seriedad para con los clientes y proveedores y
de pago de los tributos impuestos por la sociedad.
En general, la empresa no puede ser calificada de
positiva o negativa con la comunidad, según
sus obras de beneficencia. Con el cumplimiento oportuno
de sus obligaciones primarias, la empresa es socialmente
responsable.
Tenemos absolutamente claro cuan conveniente es para
las empresas preocuparse, además, de conocer
la realidad de la comunidad en que se encuentra inserta,
interactuar con ella, participar en sus desafíos
e intentar colaborar con sus proyectos.
Desde
sus inicios, CMPC dio testimonio de la preocupación
de los fundadores de la empresa por la entonces llamada
"cuestión social". Ya a principios
de siglo se impartían cursos básicos
a los obreros y sus familias, se brindaba el apoyo
de visitadoras sociales para las situaciones familiares
irregulares y se entregaba cuidado médico a
las madres embarazadas. Una de las preocupaciones
sociales más revolucionarias para la época
fueron los planes habitacionales que llevó
a cabo la Papelera para sus obreros. Se construyeron
poblaciones para entregar a sus trabajadores casa
dignas donde vivir, donando incluso una parroquia
al Arzobispo, donde funcionaba una escuela para los
niños más pequeños, dirigida
por profesoras pagadas por la Compañía.
La
preocupación por la casa propia para los trabajadores
perdura hasta el día de hoy. Por eso continuamos
implementando planes que les faciliten el acceso.
Creo que son pocos los que no han accedido a ella.
De
esta manera, comienza a desarrollarse en la empresa
un sentido de responsabilidad social, impulsada por
sus accionistas principales y que ha continuado a
lo largo de los años, imprimiendo un carácter
en los administradores y una tradición en la
empresa. Esta actitud ha ido adaptándose a
las distintas épocas y necesidades.
Es
así como la preocupación social de CMPC
se ha expandido más allá de sus propios
trabajadores, generando acciones en favor de las comunidades
cercanas a sus fábricas o predios.
Definimos
que la educación era el área prioritaria
en la cual debíamos focalizarnos. Esto fue
así debido a que la consideramos una de las
principales vías para contribuir al desarrollo
de los países y a la lucha contra la pobreza,
entendiendo una buena educación como un capital
crucial para el ser humano. Invertir en educación
es apostar por las personas, y a la vez, ayudar a
superar el drama de la falta de oportunidades entre
los individuos de diferentes sectores sociales.
CMPC,
consciente de esta necesidad, se ha abocado a promover
e incentivar el mejoramiento educacional en las comunas
en que desarrolla sus actividades. Los programas se
ha realizado principalmente en escuelas municipalizadas
de Puente Alto, Talagante, Yerbas Buenas, Tirúa,
Laja, Nacimiento, Los Angeles, Quilleco, Collipulli,
Los Sauces, Victoria, Lumaco y Carahue.
En
este contexto y con el objeto de canalizar los aportes
a la comunidad y de focalizar su acción en
educación, se creó la Fundación
CMPC. Esta institución busca desarrollar programas
de apoyo educativo que favorezcan la calidad, la equidad
y la eficiencia de la educación impartida en
escuelas que atienden a niños de escasos recursos.
La
Fundación pretende constituirse en un camino
para contribuir activamente en el desarrollo de las
localidades en que está presente, al mejorar
el nivel de educación alcanzado por los niños
y así permitirles acceder a mejores y diversas
opciones laborales. Consideramos que es importante
efectuar esta inversión social, realizando
un trabajo profesional, serio y a largo plazo que
efectivamente se traduzca en mejora de la calidad
en vida de las personas.
En
dos palabras, necesitamos contribuir para que los
niños de las comunas donde está CMPC
tengan en el futuro, además de la nuestra,
otras oportunidades de desarrollo laboral. La globalización
está imponiendo a Chile un tremendo desafío
en oportunidades de trabajo y este problema hay que
asumirlo mejorando la educación, desarrollando
las oportunidades empresariales y flexibilizando las
normas que regulan el mercado laboral.
Fundación
CMPC está elaborando programas de apoyo educativo
adecuados a la realidad de las diferentes comunas.
Estos programas buscan mejorar los aprendizajes de
los niños de educación básica
en las asignaturas de lenguaje y matemáticas
y en su desarrollo personal. Se pretende asegurar
que los niños adquieran las destrezas básicas
(leer y escribir y las 4 operaciones matemáticas)
que actualmente no están desarrollando y que
son la puerta de entrada para su posterior desarrollo
intelectual, social e incluso emocional. Si los futuros
jóvenes no cuentan con estas herramientas básicas,
su inserción social y laboral se verá
desmedrada desde el principio.
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