ANDRES SANCHEZ (41 años, casado, 3 hijas) es operador de empaquetadoras en CMPC Tissue Puente Alto y trabaja hace 18 años en la Compañía.
Se ha desenvuelto en el Departamento Conversión Rollos, en equipos de envasado de productos higiénicos en líneas Paper, y luego en líneas Perini. Desde el primer año participó en brigadas de incendio, asistiendo en extinción, prácticas y competencias. Actualmente realiza funciones adicionales como líder de seguridad en el proceso productivo en el cual trabaja.
¿Desde cuándo y porqué empezó su afición a la poesía?
- Desde siempre, desde que tengo uso de razón he reflejado pensamientos en el papel. Desde los 12 años, cuando afloran las emociones que tenemos todos nosotros, como el amor, el cariño colegio, el añorar la niñez y los encuentros y desencuentros vividos hasta ese minuto. Mi afición nace por la necesidad de proyectar mi alma al corazón, dejando de lleno mis sentimientos en una vertiente de emociones.
¿Ha participado en concursos, ha publicado alguno de sus poemas?
- Sólo publicaciones internas, dirigidas a personas de la empresa, quienes me han respondido dándome las gracias por mi trabajo.
¿Qué opinan sus compañeros de trabajo de su talento en la poesía?
- Dicen: “es rápido para componer versos, tiene interés en mostrar sus composiciones a sus compañeros, es bueno que exista la oportunidad que se puedan expresar las habilidades”.
¿Qué piensa su familia de su arte, lo apoyan?
- Están orgullosos de mí, represento el sentir de muchas familias que no tienen como plasmar en un simple papel. La familia me da el espacio para hacer poesía, respetando todo lo que escribo, saben que tiene sentido más allá de lo tangible, reflejando lo que siento.
¿Ha estado en cursos de poesía?
- El aprendizaje es autodidacta, trato de plasmar escribiendo lo que siento.
¿Considera que es importante tener una actividad fuera del trabajo, porqué?
- Sí, específicamente para desarrollar las virtudes de cada cual, ya sea en el ámbito de lo social e intelectual, aprovechando el entorno
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Mi luz se enciende desde el portal de mi tristeza,
como incienso de azahar que escapa al mismo viento,
es como aquel trigo que crece, desde mis pies hasta mi rezo,
siendo que mi rezo muere, donde nace mi tibieza.
No es solo un decir que mi estancia languidece,
es solo dolor infinito que resuena hoy en mi sien,
aunque parezca solo un respiro, lo que mi sentir parece,
es por lo que agoniza aquí mi vida, que poco a poco perece.
La duda me ataca en el ocaso del frío,
no es un menester más que por esto me apetece,
para poder volver a aquellos tibios y lejanos ríos,
en donde cobijé mis sueños de niño y ciertos amoríos.
Es mi alma que danza al compás de la vida,
y que se iza febril, adormecida y compungida,
desatando su mirada hacia el centro del olvido,
en donde dormita lejano mi espíritu, en coma y sufrido.
Me dejo caer en la tierra que me abraza,
y que mira como ruedo y muero desnudo,
cayendo con desvarío y sin poderlo entender,
como buscando un retazo de paciencia que dudo,
alguien gentíl y bondadoso me pueda tener.
Llorando mi esperanza seguirá aún de pie,
para enfrentarme ahora mismo con la misma muerte,
aunque en el intento por esto quede inerte,
quedando mi exigua vida, esparcida con mi calma,
encendiéndose así al fin la luz,
apagándose el llanto para siempre,
y el sentir en penumbras ... de mi pobre alma.
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